Las zanjas y canales verdes, o bio-swales, son sistemas de gestión de aguas pluviales lineales diseñados para recoger, transportar y tratar las aguas pluviales procedentes de superficies impermeables, como calles, aceras o aparcamientos. Se distinguen en tres variantes principales: las zanjas secas, que permanecen vacías la mayor parte del tiempo y permiten una rápida infiltración; las húmedas, que retienen agua de forma permanente, siendo útiles en suelos poco permeables; y las tradicionales, utilizadas sobre todo para el transporte del escurrimiento, pero que pueden cubrirse de vegetación para aumentar la eficiencia ecológica. Gracias al sustrato y a la vegetación, estas SBN reducen los contaminantes, aumentan la infiltración en el suelo y retrasan los picos de crecida. Además, ofrecen beneficios paisajísticos, crean corredores verdes en el medio urbano y funcionan como microhábitats. En las zonas de la Eurorregión Galicia-Norte de Portugal, que han sufrido una mayor expansión urbana, se reconoce también un aumento de la presión sobre las redes de drenaje. En este contexto, estas soluciones son especialmente relevantes para su aplicación en áreas periurbanas, ya que permiten combinar la gestión hídrica con la creación de espacios más verdes y habitables.