Las barreras verdes son estructuras vegetales que ofrecen protección directa contra presiones ambientales específicas, como el ruido, la contaminación atmosférica, los vientos intensos o la radiación solar excesiva. Contrastan con las franjas de protección, que actúan sobre todo en zonas de transición, y con los corredores ecológicos, cuyo objetivo principal es la conectividad, ya que, en este caso, la función es más específica y localizada. Pueden materializarse en setos densos, cortinas de árboles a lo largo de las carreteras, cinturones verdes que separan zonas residenciales de áreas industriales o plantaciones adaptadas para proteger frentes costeros contra los vientos salinos. Además de mitigar las presiones ambientales, estas barreras contribuyen al confort térmico urbano, al proporcionar sombra y reducir la intensidad de las islas de calor, al tiempo que mejoran la calidad estética del paisaje y ofrecen hábitats para aves, insectos y otras especies. En la Eurorregión Galicia – Norte de Portugal, las barreras verdes resultan especialmente pertinentes en ciudades medianas densas, donde los problemas de calidad del aire, el ruido del tráfico y las islas de calor tienen un fuerte impacto en el bienestar de la población. También en las zonas costeras pueden aplicarse para proteger comunidades e infraestructuras contra los vientos atlánticos y la exposición a la sal.