Las depuradoras de macrófitas son sistemas biológicos de filtración (SBN) que utilizan plantas acuáticas de gran tamaño, como juncos y cañas, para el tratamiento natural de las aguas residuales. Pueden adoptar diferentes formas: sistemas de flujo horizontal subterráneo, en los que el agua recorre lateralmente el lecho de grava; sistemas de flujo vertical, que favorecen una mayor oxigenación al infiltrar el agua de arriba hacia abajo; o sistemas híbridos, que combinan ambos métodos para maximizar la eficiencia. Además de reducir los costes en comparación con las soluciones de tratamiento convencionales, crean humedales artificiales de gran valor ecológico, aportando también un valor paisajístico. En la Eurorregión Galicia-Norte de Portugal, donde actualmente coexisten zonas urbanas densas y espacios rurales dispersos, estos SBN resultan especialmente eficaces en pequeñas comunidades, escuelas o equipamientos públicos, funcionando como soluciones «descentralizadas» de depuración.