La agricultura húmeda, también conocida como paludicultura, es una solución agrícola innovadora que se desarrolla en zonas húmedas, como turberas, llanuras aluviales, pantanos, humedales costeros o zonas agrícolas que se inundan estacionalmente, con el objetivo de producir biomasa a partir de plantas palustres (por ejemplo, cañas, juncos u otras especies adaptadas a la saturación hídrica del suelo). Este enfoque permite aprovechar zonas que serían poco productivas para la agricultura convencional, produciendo materiales de bajo impacto ambiental, como biomasa para bioenergía, pacas para pastoreo o materiales de construcción, sin comprometer la función ecológica original de los ecosistemas. A diferencia de la agricultura tradicional en suelos drenados, responsable de emisiones significativas de gases de efecto invernadero, esta SBN mantiene la saturación hídrica, evitando la oxidación de la materia orgánica y la liberación de CO₂ a la atmósfera. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), las turberas intactas almacenan hasta 550 gigatoneladas de carbono, alrededor del 42 % del carbono del suelo a nivel mundial, a pesar de que solo cubren el 3 % de la superficie terrestre. Aunque todavía es muy poco común en la Eurorregión Galicia-Norte de Portugal, esta SBN se encuentra en una fase muy inicial de estudio, con proyectos piloto que exploran su integración puntual en los sistemas agrícolas y de pastoreo, conciliando la producción local con la conservación del medio ambiente.