Los corredores ecológicos tienen como objetivo restablecer la conectividad entre hábitats fragmentados, favoreciendo el desplazamiento de la fauna, la dispersión de las plantas y, por lo tanto, la conservación de la biodiversidad. Al crear conexiones ecológicas a gran escala entre áreas naturales aisladas por la urbanización, las infraestructuras o los usos forestales intensivos, contribuyen a la preservación de las especies y a procesos naturales esenciales, como el intercambio genético y la mejora de la calidad ambiental. Además de su función ecológica, pueden integrar rutas peatonales y ciclistas, asumiendo un carácter multifuncional. En la Eurorregión Galicia-Norte de Portugal, caracterizada por la fragmentación del territorio, estos corredores son especialmente importantes para reforzar la resiliencia ecológica y climática, conectando áreas protegidas y rehabilitando las riberas fluviales.