El Jardín Paulo Vallada experimentó una transformación significativa mediante la integración de una balsa de retención de aguas pluviales como parte de un sistema de drenaje sostenible. Esta intervención prepara el espacio para mitigar los impactos del cambio climático, haciéndolo más resiliente frente a episodios de lluvias intensas.
La actuación incluyó la creación de cinco pequeñas balsas que funcionan como áreas de almacenamiento temporal de agua durante periodos de precipitaciones extremas. Este efecto “esponja” reduce la velocidad del agua, disminuyendo el riesgo de inundaciones a lo largo de su recorrido y atenuando la turbulencia de las aguas antes de su llegada al río Duero.
Además de su función de control hídrico, estas balsas contribuyen a la mejora de la biodiversidad local, creando hábitats para plantas acuáticas y especies asociadas a las zonas húmedas. También favorecen la infiltración gradual del agua en el suelo, ayudando a recargar los acuíferos, y aportan beneficios estéticos y recreativos, transformando el jardín en un espacio más agradable y educativo para la comunidad.
El Jardín Paulo Vallada constituye así un claro ejemplo de cómo las infraestructuras verdes y las soluciones de drenaje sostenible pueden conciliar funcionalidad, resiliencia climática y valorización del espacio urbano.